jueves, 3 de septiembre de 2009

Legisladores en situación embarazosa

Después de haber recorrido una brecha en cuanto a los derechos de las mujeres y hacer posible el aborto si fuese necesario, la horda de buenasconciencias: mujeres sacralizadas por el estatus y hombres lejanos a las necesidades de las mujeres quieren dar marcha atrás a la ley y prohibir que las féminas aborten.
Sobre este tema polémico debido a su impacto social, la legislación ha sido diseñada precisamente para garantizar que las mujeres decidan, pues son ellas las afectadas directamente.
El Debate de hoy relata la historia de Luisito, un niño nacido a raíz de una violación. La madre de Luisito dice que no se arrepiente de haberlo tenido y que no concibe la vida sin él. Entre líneas se ve que esta mujer pasó unos días de angustia ante un embarazo no deseado pero que al final, después de muchas divagaciones e incertidumbre, decidió tenerlo. Así que Luisito lejos de ser el producto de una violación es el resultado de la decisión que hizo su madre en un clima -se supone- de libertad. Y eso precisamente es lo que las mujeres y sociedad necesitan: libertad.
Cualquier enmiendo a las leyes sobre mujeres deberá contemplar una amplia participación ciudadana, un extenso análisis -entre mujeres- y una recopilación amplia de las experiencias de aquellas que ya han pasado por violaciones y por embarazos no deseados.
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lunes, 31 de agosto de 2009

Maestros pasan al pizarrón

Tras la madeja de número en las estadísticas del gobierno existe el conocimiento de que hay un aumento de la población de 15 a 18 años en Sinaloa, que estos jóvenes carecen de un proyecto de vida y, lo que es más grave aún: que están tan deprimidos que quieren suicidarse.
El consumo de drogas y el alistarse en las filas del narco tiene sus orígenes en la desesperación en muchos casos.
En este panorama aparece una reforma educativa con matices incluyentes que tiene por objeto el rescatar a estos jóvenes. 
El programa Constrúyete, por ejemplo, inmerso en estas brigadas de salvamento dice que los jóvenes deben conocerse a sí mismos, a desear un clima de paz y participar en eventos grupales de construcción.
Por su parte, el gobierno federal avienta un caucho de 105 mil millones de pesos a Sinaloa para emprender una cruzada que manda, por principio de cuentas, a que los maestros pasen al pizarrón, que aprendan para luego enseñar. Y ésto sí que sería un cambio. El hecho de que los maestros estén en la posibilidad de ser reprobados y tengan que repetir y estudiar la lección una y otra vez pondrá en el dilema al Estado, pues será antipopular-así lo entienden los sindicatos- el despedir a un maestro sólo por el hecho de ser ineficiente.
En esta reforma, que comenzó en febrero del 2008, asoma un nota discordante. Por un lado la federación destina 555 mil millones de pesos para la enseñanza media, y por otro contempla un recorte en el presupuesto para las universidades que "no excederá", dice, del uno por ciento.
Lo que quiere decir que después de haber terminado la prepa la universidad será incierta.
De cualquier modo, esta reforma, nutrida con medidas de capacitación y supervisiones periódicas, ubica a la educación como un "eje de desarrollo Nacional", una meta descomunal y noble si cada uno de los sectores sociales cumple con disciplina su tarea. Es decir: que los centros de educación, gobierno, padres de familia, estudiantes, medios de comunicación hagan su trabajo resistiendo las tentaciones del chayote, compadrazgos, condescendencias, ya que estos vicios tienen la capacidad de desmantelar los bien afinados planes de Estado en la misma forma en que hambrientas termitas desmoronarían un partenón.
La educación como eje de desarrollo urge y, aunque tarde ocho años en cristalizarse, debe darse en una plataforma libre de vicios políticos, de intereses sindicales y los típicos favoritismos.
Su eficacia se podrá lograr con la participación activa de los reporteros águila, de aquellos carroñeros que ven la piltrafa desde el aire y se lanzan para acabar con ésta.
Asimismo la intervención de los padres de familia y los alumnos, beneficiarios directos de esta reforma es primordial.
Así que Vigilar y protestar son los verbos principales en una población en proceso de aprender un lenguaje en la universidad histórica.

domingo, 23 de agosto de 2009

Cambios climáticos

Han pasado 39 años desde que el periodista David Suzuki advirtó sobre las consecuecias de la destrucción de la capa de ozono: drásticos cambios climáticos, sequías, huracanes, inundaciones y finalmente hambruna.
Suzuki criticó con ahínco los gobiernos industrializados por la excesiva emisión de gases dañinos, por mantener una política económica tan rapaz como la más feroz de las bestias y tan demoledora como un bulldozer.
En México las playas han sido de una manera constante y tenaz tomadas por constructores y hoteleros que tienen -a su pesar dicen - que matar a miles de crías marinas al momento de erigir sus palacios turísticos.
Los animales se reducen en gran proporción. Lo mismo el agua y los alimentos.
Ahora que los gobiernos se dan cuenta que lo que advertía Suzuki está pasando, los analistas tratan de contrrestar el miedo afirmando que la ola de calor es cíclica, que hace miles de años la tierra entró en la misma dinámica, que es algo que tendrá que pasar. 
Sin embargo, es imposible engañar a la razón y la lógica: si talamos los árboles sin plantar otros es más probable que tengamos sequía y calor. Veamos que ha pasados en los últimos 20 años en la selva Lacandona, en las planicies del Africa, en las zonas polares.
Con este razonamiento es posible deducir que los cambios climáticos que vivimos son provocados, en gran parte, por la mano de quienes talan, construyen en zonas bilógicas, producen plásticos y viven todavía pensando que el petróleo es la única fuente de riqueza.
El cambio climático nos debe conducir a un cambio de políticas públicas, a contemplar el cuidado de la naturaleza, el priorizar los derechos humanos ante las demás necesidades, y, ojo, a la formación de funcionarios públicos honrados e inteligentes; gente sensible, a quien la vida simple le venga bien y el admirar el vuelo de las aves le provoque un sentimiento de respeto.

martes, 11 de agosto de 2009

De cumbres y precipicios

La Cumbre de América del Norte 2009 sostenida esta semana por los mandatarios de Estados Unidos, Canadá y México aterrizó en desencanto. El mecías que la gente quiso ver en Barack Obama se ha desvanecido. El presidente negro es uno más en la lista de blancos comprometidos con Wall Street y la Reserva Federal de su país.
Con la propagación de la influenza, la vigencia del narcotráfico y las incesantes migraciones México representa –ahora más antes- un asunto que los países del Norte tienen que atender.
En una agenda nutrida por temas de seguridad, vallas fronterizas, comercio y cambio climático, el asunto de las finanzas quedó simplificado con una sola receta: “impulsar el fortalecimiento de las instituciones de crédito internacionales como el Fondo Monetario Internacional –FMI- y Banco Mundial –BM-“.
Canadá, a través de su primer ministro, Stephen Harper, limitó el acceso de los mexicanos a las montañas del Oso Yogui. Por su parte, Estados Unidos mantiene su valla cerrada con todo el vigor de la migra.
En un mundo globalizado, donde las empresas viajan sin visa y los capitales desconocen fronteras, por qué las personas no pueden viajar y establecerse donde mejor les plazca? El miedo al contagio de una enfermedad nueva y la escasez de fuentes de empleo son razones suficientes para mantener a los pobretones a raya.
Ante esta cerrazón de los vecinos del norte el presidente mexicano sólo ha podido abogar por los migrantes al señalar la contribución de los trabajadores mexicanos a la economía. Ha pedido dar respuesta a una demanda añeja, expuesta por México desde el mandato de Vicente Fox. Ante ésta, los estadounidenses se han mostrado escépticos.
Por el contrario, los norteamericanos han enfatizado el tema la seguridad nacional mediante la lucha contra el narcotráfico y el cierre de fronteras.
Por otro lado, la solución que le dieron al problema de la pobreza es una reiterada condena a la esclavitud que ha sido México -y todos los países latinoamericanos- sujetos a los créditos caros del FMI y BM. Con esta fórmula –repetitiva y cruel- los mexicanos continuarán sumidos en la pobreza al tener que pagar los altos intereses de la banca globalizada.
Los líderes de esta cumbre pasaron por alto, asimismo, que la pobreza establece vínculos con la migración, el tráfico de drogas y los reducidos cuidados de la salud; que es imposible resolver el aspecto de la migración, por ejemplo, sin un plan económico interno y que ese plan debe contemplar precisamente un financiamiento con intereses bajos y a largo plazo.
El endeudado México seguirá endeudado, con una población pobre que ahora interactúa evitando besarse y saludarse de mano, con un presidente que ha acudido a la Cumbre con cuaderno y lápiz, y que ahora, cuidándose de una bala en la espalda, como un héroe ingenuo y vulnerable, tratará de cumplir la tarea.

jueves, 6 de agosto de 2009

Hay que vender México: Malova

Mario López Valdéz, el simpático y tímido tipo que solía correr en el parque Sinaloa y organizar eventos deportivos, el senador favorito de los mochitenses y aficionado del béisbol ha dicho que quiere ser gobernador de Sinaloa.
Es indudable que López ha tenido un desempeño limpio en el hacer política, que su mesura y su diligencia ha sido bien interpretada por los jerarcas de su partido, que lanzó una iniciativa para prevenir el crimen a través del registro de los celulares. Por todo ésto y más López es uno de los priístas favoritos para ocupar la gubernatura en Sinaloa. Sin embargo, ha llamado la atención en el pleno del congreso al proponer que el territorio mexicano debe ser vendido a los estadounidenses, como así lo expuso en marzo de este año cuando convocó a la asamblea de legisladores a la modificación al artículo 27 constitucional que dice que las tierras en México –y todo lo que hay en ellas- son de la Nación.
Esta vendimia del territorio mexicano –mencionando sus litorales- se justifica, dijo, porque el país necesita la derrama turística, porque se precisan empleos, porque la globalización así lo exige, porque México ocupa el número 12 dentro de los países con mayor territorio costero. Por todo lo anterior hay que vender, propone. Y menciona a los vecinos del norte como los favoritos en esta transacción.
La contradicción del senador López estriba en que es imposible vender el territorio mexicano y mantener al mismo tiempo esta "soberanía". Este supuesto resulta incomprensible si tenemos en cuenta de que todo lo que se vende pasa a ser propiedad de quien lo compra. Es imposible, entonces, seguir siendo dueños de algo que ya se ha vendido.
Otra incongruencia apunta a que el vendedor de México ha elegido al comprador: Estados Unidos. Es decir, México venderá territorio y deberá venderla a su vecino del norte, a las personas, en particular que quieran “invertir”. Qué pasa con los alemanes y los franceses; los australianos y los ingleses? El senador solamente menciona a los nortemaericanos. Así lo exige la globalización.
Hay que recordar que muchas personas murieron en la Revolución de 1910 con el sueño de salir de la esclavitud y la pobreza impuestos por los terratenientes de aquel entonces. Más adelante, en la historia, legisladores patriotas se lanzaron a matar en el congreso para que se aprobara la legislación de 1917, la cual ahora resulta un estorbo para el senador López.
También habrá que recordar que Lázaro Cárdenas tuvo que hacer ajustes para que el territorio –rico en petróleo- fuera de los mexicanos.
Vender México lejos de ser una solución representa un retroceso.
Es verdad, el país necesita salir de la pobreza. Pero debe ser mediante medidas que garanticen la productividad interna, el incremento de los salarios y el consumo interno.
El senador deberá considerar que los mexicanos –buenos trabajadores- aspiran a tener empleos, a trabajar y ganar dinero, mucho dinero, tanto que piensan descansar un día, tener vacaciones en una de esas fabulosas playas, pasear en carros rentados conciendo nuevos lugares, comer langosta y tomar un buen vino, en suma: convertirse en esos turistas para quienes el senador quiere la mesa puesta.
La solución está dentro. Cuando los mexicanos vean hacia sí mismos, al interior, a lo que son y pueden ser, entonces habrá una nueva fuerza y otro gallo habrá de cantar en los corrales de la política. Mientras, habrá lo que hay: juegos de beisbolistas y viajes a Disneylandia.

miércoles, 5 de agosto de 2009

jueves, 30 de julio de 2009

El múltiple robo

La noche del sábado 25 de julio Karina Montoya llegó a su casa a descansar después de un agotador día de trabajo. Cuando se bajó del vehiculo olvidó tomar un bolsón negro de piel donde traía su cartera, la credencial de elector, su celular y los 4 mil 800 pesos que había cobrado en la venta de ropa para bebé. Al otro día encontró las portezuelas de su carro violadas. El bolsón grande de piel había desaparecido y el tablero de carro tenía un hueco justo donde había estado el estereo. Le habían robado.
Los ladrones, cuatro jóvenes de uno de 19, otro de 18 y dos de 17 años fueron aprehendidos después de que un vecino de la casa de enfrente hubo avisado a la policía en el momento del robo. La captura fue posible debido a que a esa hora la patrulla policial andaba por allí, cumpliendo con su rondín de rutina.
No eran unos ladrones comunes. Hay que decir que los cuatro jóvenes delinquían mientras paseaban en una camioneta explorer que uno de ellos le pedía prestada a su padre, y que fue precisamente en este vehículo donde Karina pudo a ver la bolsa con sus pertenencias desperdigadas sobre el asiento esa misma mañana.
Se calcula que el robo sucedió alrededor de las dos treinta de la madrugada y que a esa hora los maleantes estaban estacionados a una cuadra del domicilio tomando cerveza y confeccionando sus nuevas fechorías.
Entre sus herramientas traían una varilla de construcción, que por lo regular son circulares, de fierro macizo. Sin embargo se cree que el vehículo de Karina fue abierto con una herramienta más sutil pues en apariencia el automóvil permaneció entero y sin rasgaduras.
Cuando la policía llegó los ladrones emprendieron una carrera hacia la camioneta, pero los agentes actuaron con rapidez, a pesar de los intentos de los asustados pillos.
Los ladrones antes de ser subidos a la patrulla se preocuparon por dejar la explorer bien resguardada (por aquellos de los robos). Recordaron que estaban justo a unos metros de Ingenio del Aguila y J.G. Ortega, la esquina donde se encuentra la casa de unos amigos, así que rogaron a los agentes que les dieran tiempo de hacer una visita y encomendar las llaves del vehículo. Los agentes aceptaron y los amigos también. La camioneta fue puesta en resguardo.
Acto seguido los agentes metieron a los ladrones a la patrulla y se los llevaron, junto con el bolso robado.
Ese mismo día Karina se presentó a en la agencia del ministerio público y su denuncia fue rechazada. La empleada en cuestión dijo que no podía formularla sin los nombres de los acusados, quienes todavía no llegaban porque estaban en interrogación. Es sólo una cuestión técnica le dijeron, habrá que regresar e intentarlo de nuevo.
Al siguiente día le informaron que los asaltantes habían sido liberados por “faltas de pruebas” en relación al atraco. La perplejidad la había dejado muda. El dinero y el celular habían desaparecido para entonces, pero los empleados del ministerio le habían mostrado que tenían en su poder el estereo, su bolsa con la ropa de sus hijas y su credencial de elector.
A Karina le dejó pasmada el que la policía dejara en libertad a los responsables del robo con tanta premura. Los dos muchachos de 17 años salieron libres en cuanto sus padres comprobaron que eran unos menores.
Francisco Sierra, de 19 años, quien manejaba la camioneta jugó un papel protagónico cuando el padre, dueño del vehículo, apareció en el Ministerio Público. Llamó la atención que este hombre entrara de una manera holgada y repartiera abrazos efusivos y prolongados apretones de manos entre los funcionarios del ministerio. Hubo un momento desconcertante. Entonces unos de los agentes lo dijo con desgano: “es el comandante”.
Karina lo supo ese mismo día: el padre de uno de los ladrones solía trabajar como comandante en alguna de esas fuerzas policiales. Los funconarios del ministerio lo conocían desde hace tiempo y lo trataban con familiaridad, por eso tanta camaradería y complacencia. El padre del malhechor -asombrado por los sucesos- hizo tratos con la justicia. No hay más que entender, todo está claro.
El intento por encerrar a los ladrones se había esfumado. Sólo quedaba el recuperar las pertenencias robadas, cosa que ha sido imposible aún después de todos estos días que han transcurrido desde el atraco y las múltiples visitas a las oficinas del ministerio.
La encargada del mostrador dice que no puede devolver el bolso, ni el estereo, hasta que Karina presente dos testigos que aseguren que dichos objetos –incluyendo la credencial de elector, con su foto y domicilio- son de su pertenencia.
Francisco Eduardo Sierra Alcaraz es un chico que le gustan los pantalones de tubos anchos y las camisetas flojas, muy a la moda de los muchachos de los barrios de Detroit y del Bronx, en Estados Unidos. Se trenza una melena que le llega a la cintura y, según informes de los agentes, es un ladrón reincidente y un dolor de cabeza para su padre, quien trata de negociar con las víctimas cada vez que su muchacho descocado corre con la mala suerte de ser atrapado. Pero esta vez Karina, la directa víctima, rechazó los ofrecimientos del padre y quería justicia. En un momento de debilidad ella aceptó recibir un dinero que cubriría el costo de lo robado. Pero el padre del muchacho encontró en en el ministerio público no solamente un saludo de buen talante, sino también la solución que en ese momento necesitaba para salir del escollo.
Fuera de la oficina, al encontrarse con Karina, a quien minutos antes le había rogado por una negociación, dijo que ya no tenía nada que ver con ella. “Olvídese del trato”-afirmó- ya no es necesario.
El muchacho Sierra Alcaraz respiró aliviado. Su padre, una vez más, lo había salvado. Y ahora se acomodaba la ropa que los empujones de la madrugada anterior hacían más ancha y estrafalaria, y con un aire de autosuficiencia se dispuso a regresar a sus quehaceres normales. Lo primero que tenía que hacer, por supuesto, era recuperar la explorer. Fue a la casa de sus amigos en Ingenio del Aguila y J.G. Ortega. Sus amigos no estaban, pero la camioneta sí, todo bien, todo normal, sólo que el hueco en el tablero le indicaba que faltaba el estereo. Fue un momento metalizado y punzante como una varilla. Sintió caer en un momento de violencia y desesperanza. Se dio cuenta que sus propios cuates, sus fieles amigos, le habían robado. Al menos así lo dejó ver cuando quiso, indignado, poner su denuncia en el ministerio público.